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Santa Imagen

La imagen que Nuestra Señora de Coromoto dejó en manos del Cacique de los indios Coromoto el 8 de septiembre de 1652, mide 27 milímetros de alto por 22 de ancho y está encerrada en un óvalo de 41 milímetros por 33. Es el tamaño de una huella dactilar de una persona de 14 ó 15 años.

La reliquia de la Virgen tiene forma ovalada. En la simbología cristiana el comienzo de todo es con un óvulo: Ella se muestra como el comienzo de todo, la Madre de Dios, el comienzo de la Nueva Alianza.

No se ha logrado saber de qué material es la base sobre lo que está la imagen de la Virgen Si se sabe que el cacique Coromoto no tenía nada en la mano cuando gritó que la había atrapado y cuando abrió la mano mostró la imagen de la Virgen con el Niño . También se sabe que la imagen está hecha de un solo trazo. Hay trazos más delgados que están dentro del grosor de la fibra . Es un intrincado de fibras.  

De la corona sale un velo a través del cual puede divisarse también parte de su cabello.

 El lado derecho del cabello está peinado en forma de una clineja, una trenza, al estilo indígena.  El lado izquierdo del cabello está suelto, significando que es una mujer virgen.

En el estudio del cabello del lado izquierdo, aparece la planimetría de lo que es el actual Templo Votivo (la Basílica).  

Ambos ojos son diferentes en forma. Por observación microscópica, se logró identificar en los ojos de la Virgen, miden menos de 1/2 milímetro (aproximadamente 400 micrones). Es un ojo de características humanas.  En el ojo derecho de la Virgen se ven los rostros impresionados de las personas que estaban en el bohío en el momento de la aparición.

Este ojo tiene forma una forma muy particular unos dicen que es forma de corazón otros, que es de mapa de Venezuela.

En el ojo izquierdo se puede observar el orbe ocular, el iris es humano, hay un pequeño punto de luz en el mismo.  Dentro del iris se observa la imagen de la figura del Cacique Coromoto con el brazo iluminado por la reliquia que tiene en la mano. Se pueden observar a la esposa, la cuñada Isabel, el niño y el fogón encendido.

La Virgen sobre su ojo izquierdo muestra unas montañas. Al mismo tiempo, la ceja y ojo izquierdo completo muestran a un personaje de sombrero ancho capa ancha cabello suelto y bigotes, como el de un colonizador. En toda la imagen aparecen un sinnúmero de rostros e imágenes de personas. 

Debajo de los ojos y sobre la nariz está la paloma que representa al Espíritu Santo.

Se ha comprobado que es imposible que haya sido pintado o haber usado algo como tinta china. Hay información en la resina en las fibras en los pigmentos.  La fibra está tanto por encima de los trazos como por debajo de ellos.   Hay trazos más delgados que las fibras del soporte.  No se pueden hacer trazos debajo de la fibra.  No se ha podido explicar científicamente el origen de los pigmentos que dan color a la imagen, ni la forma en que se elaboró la imagen. La minuciosidad en la elaboración de este dibujo, su perfección y especialmente los detalles hallados en los ojos de la Virgen hacen concluir que no pudo ser elaborada por la mano de un ser humano.

 

En la diminuta imagen de la Santísima Virgen con el Niño sentado sobre sus rodillas, el Niño Jesús tiene su manito derecha levantada bendiciendo y con la izquierda sostiene al mundo representado por una bola encima de la cual se encuentra una cruz.

El rostro indígena de Nuestra Señora de Coromoto es un rostro sonriente, de una mujer muy joven, adolescente, delgada, de rasgos finos, delicados y serenos.  Un rostro que le da a nuestra Patria su identidad y le dice a los venezolanos que Ella quiere estar junto a nosotros animándonos y acercándonos a Dios para que seamos personas llenas de esa felicidad que tanto anhelamos y que el mundo no puede dar.  

Nuestra Señora de Coromoto no es una madre extraña ni extranjera, está perfectamente compenetrada con nuestra cultura y nuestro idioma. 

El estudio también señala que las manos de la Virgen una es más gruesa y de piel más oscura y la otra más delgada y más blanca.  Los brazos y las manos de la Virgen en proporción son mucho más grandes que el resto.  Las manos grandes simbolizan las manos de Dios.   Son grandes porque el amor materno es el más parecido a la misericordia de Dios

Los dedos tienen marcas rojas, señal de sangre.  Esos pigmentos rojos y escarchas recuerdan el Salmo 147,16 que dice El Señor esparce la nieve como lana y derrama la escarcha cual ceniza.  Estas marcas rojas están allí queriendo decir que Ella está compartiendo el sufrimiento con su Hijo. Ella es corredentora.   La ropa del niño muestra que prevalece el color rojo, símbolo de la sangre derramada en el sacrificio. 

Del lado izquierdo la ropa de la Virgen muestra un saco típico europeo.  De lado derecho se cubre con una piel de puma, un animal de gran fiereza con la cual se abrigaban las personas importantes dentro de la tribu.  

El Niño Jesús tiene la ropa ceñida a la cintura y de color rojo.

La Virgen está mirando hacia el frente y sentada entre dos especies de columnas, unidas entre sí por un arco en forma de portal representando la choza o bohío donde se le apareció al Cacique y su familia. Hoy se sabe que la Virgen está entre cuatro columnas del bohío o choza .

Los Españoles interpretaron a la Virgen con una corona real de cinco picos, pero los estudios han aclarado que La Virgen se muestra, con una corona de reina indígena. Posee un velo blanco que cae sobre  los hombros y se desliza sobre la espalda.

Sobre los hombros tiene un manto de color rojo que le deja las manos descubiertas. Se le ve un pedacito de la túnica, que, como la del Niño, es de color pajizo. 

En la parte deteriorada de la imagen, de color blanco y puro se observa  desde 2009, a un Cordero “de pie como si estuviera sacrificado” ( Apoc.5,6) El Niño Jesús se transforma en cordero, en lo más humilde.  Ese Niño Rey quiere que sirvamos a otros como Él  sirvió, con humildad y entregó su vida para salvarnos.  

El cambio del Niño en cordero, el color rojo en su traje y el símbolo de la calavera parecieran simbolizar que es el amor entregado hasta el extremo.  “Han lavado y blanqueado sus mantos en la sangre del cordero” (Apoc. 7,14).  Al mismo tiempo, observar que el cuerpo del Niño no está presente parece decir que desea que lo busquemos con los ojos del alma y que, en este momento de la historia se presenta a nosotros como el cordero inmolado para que vivamos confiados en que ya Él salvó a la humanidad. 

La imagen de la Virgen con el Niño Jesús forman  un triángulo perfecto.  El cristianismo es la única religión cuyo único Dios es una familia: Padre- Hijo y Espíritu Santo. El misterio más grande de nuestra Fe. Es el anuncio trinitario de una nueva forma de enfocar la Fe, porque la iglesia es obra del Espíritu que la renueva y le da vida.

 La familia está llamada a ser un reflejo de la Santísima Trinidad. De ese Amor de Dios, de ese amor recíproco entre padres e hijos en lo humano y espiritual. 

En la parte de atrás de la imagen del Niño y la Virgen, se ven unas columnas a los lados están representadas en forma de tejido de cestería indígena donde hay signos, quizás palabras en lengua indígena o en Arameo Antiguo que deberán seguir estudiándose. Estas cuatro columnas están unidas arriba  formando un arco.

Por la posición en que se encuentra la Virgen con el Niño Jesús sobre sus rodillas, se ha considerado que Ella está presentándole al mundo a Jesús y se le venera como el misterio de la Presentación. Jesús no se presenta sólo, viene con Su Madre.

Todo un mensaje que dice que quiere que lo adoremos e imitemos siempre junto a Su Madre.

 

La imagen es asimétrica.

La corona de la Virgen y el Niño son típicamente indígenas. La corona es lisa en el lado derecho y en el lado izquierdo semeja la proa de un barco.  Los tres penachos de la corona son diferentes. Posee una serie de símbolos y signos entre ellos  la flor de lis, símbolo mariano sagrado y una serie de figuras de personas con la Virgen del Rosario en el centro. 

En la auto-restauración pareciera que la Virgen está diciéndonos que si Ella se está restaurando ahora, después de más de 368 años, es el momento en que está llamándonos a los venezolanos a restaurarnos  en una nueva etapa de nuestra historia.

La Virgen se materializa sobre la reliquia. 

Como nota curiosa, el día que se apareció la Virgen al Cacique y su familia en el bohío, aparecieron unas mariposas con los mismos colores de la Virgen y con dos números. Un 8 y un 9. Sin duda mariposas que señalan la fecha de su aparición: el ocho de septiembre.

Estos estudios siguen en proceso y cada vez se van conociendo más detalles de esta imagen de la Madre de Dios que, sin duda, le está hablando a los venezolanos de forma cada vez más clara.

A lo largo de los distintos estudios se ha podido ver cómo la Virgen cambia sola revelando los distintos acontecimientos de la historia de Venezuela.  

Existe el registro fotográfico del mismo.

Conferencia de la Virgen de Coromoto.

Nuevos hallazgos por María García de Fleury.

 

La Virgen de Coromoto le habla al mundo. Inteligencia para la paz con María García de Fleury.