Significado de las palabras de la Virgen al Cacique.

“Vayan a casa de los blancos y pídanle que les eche
el agua en la cabeza para poder ir al cielo”.

 “Vayan a casa de los blancos…”: no se queden donde están, deben moverse, caminar, hasta donde están los blancos pues los españoles eran todos bautizados católicos.  Era una forma de pedirle a los indígenas y a los españoles que buscaran la unión, la fraternidad, la reconciliación y la aceptación del otro, sin importar el color de la piel, ni las condiciones de cada uno.  Es una petición para ir en contra de la discriminación, la violencia y la cultura de la muerte.  

Con este llamado, la Virgen de Coromoto está llamándonos a respetar a las otras personas, a respetar el derecho a la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural, pues todos somos dignos y tenemos gran valor frente a los ojos de Dios.   

Jesús dio el mandamiento del amor: “Ámense los unos a los otros”. Es un llamado a ser personas de paz, de convivencia, de respeto a los demás, sacando de nuestros corazones cualquier traza de egoísmo, de indiferencia, de rencor y de odio.  

Con esta invitación les decía que cuando las personas se unen como verdaderos hermanos, si es posible el bien común y el desarrollo armónico de una sociedad a pesar de las dificultades y diferencias que pudieran existir.


“…pídanle que les echen agua en la cabeza …”: pidan que los incorporen a la Iglesia católica que es la única Iglesia que Cristo fundó (Cfr. Mt. 16,18) y aprendan las enseñanzas que Jesús dejó en el Evangelio. El agua en la cabeza, es el Bautismo, invitándolos a formar parte del linaje Divino y de una realeza que no es de este mundo. Una invitación a pertenecer a una tribu mucho más grande que la que tiene. Es empezar a vivir en una tribu divina.

Esta es una petición para que vayamos en contra de la indiferencia religiosa, del secularismo y la confusión de los valores y principios. Es una invitación a creer en Jesucristo, a participar en la Iglesia Católica y a profundizar en la fe. Se puede profundizar en la fe a través de la oración, la participación en la Santa Misa todos los domingos, la recepción de los Sacramentos, la lectura y el estudio de la Biblia, asistiendo a cursos de profundización en la fe, para convertirnos en personas cada día más firmes en nuestra fe, practicarla y vivir en constante unión con Dios., para ser más buenos y alegres a los ojos de Dios.


“…para poder ir al cielo”: porque todos los seres humanos sabemos que al final de la vida vamos a un lugar de paz, felicidad de donde no se sale nunca (lo llamamos cielo) o a un lugar de tormentos, fuego, desgracias de donde no sale nunca (lo llamamos infierno) Aun los que creen en muchas vidas al final habrá un lugar de felicidad o un lugar de tormento. La “Bella Señora” le estaba ofreciendo el lugar de felicidad y paz para siempre. Por eso, el Cacique Coromoto no dudó en aceptar la invitación.

Esta es una petición para que reconozcamos que la muerte no es la destrucción del hombre. Lo que Dios crea, no lo vuelve a “descrear”. Lo que en cada uno de nosotros hay de indestructible se llama el alma. La vida eterna no es la propiedad química de un espíritu que, por sí mismo, durara siempre. La vida eterna es un don, el don de la salvación. En el cielo la persona estara llena de ternura en presencia de Dios y de sus hermanos reencontrados. Sí, volveremos a vernos, hermanos míos, la muerte física es sólo un hasta luego.


El alma ha sido hecha inmortal de cara a su felicidad, una felicidad que la sobrepasa. El paraíso no es una aburrida supervivencia, sino una alegría desbordante. Es una invitación a tener presente que podemos estar unidos a nuestros seres queridos que se han adelantado a la vida eterna y que podemos reencontrarnos con ellos comulgando con Jesús. Las fotos se ponen amarillas, los cabellos blancos; sólo permanece la fe.

La Virgen le hace ver en palabras muy sencillas al indio Coromoto que sólo tenemos una vida para decirle si o no a Dios. No hay examen de reparación, ni tampoco una nueva oportunidad. La única oportunidad es esta vida y en ti está la libertad de elegir.